¿Y LAS CONVOCATORIAS?

Es cosa bien sabida que los regímenes electorales vigentes en nuestro país  están redactados para favorecer a quienes gobiernan. Por ejemplo se evidencia en el uso tolerado de los recursos estatales a favor de los gobernantes; algo tan común que adquiere la dimensión de obsena expresión de corruptela. Otra evidencia,  es la facultad discrecional que se otorga a los gobernantes para que convoquen a elecciones.

Así pasa en nuestra provincia, en donde el Gobernador y los Intendentes pueden fijar “per se”  el calendario electoral. Y  lo hacen pensando fundamentalmente en la conveniencia de su fuerza política. Y así, se preparan con todos sus recursos y capacidades para elecciones cuya fecha  mantienen en secreto; hasta que la dan a conocer a último momento y con un calendario muy apretado.

El que actuar así  esté dentro de lo legal y sea muy frecuente, no significa que  esté bien.  Es uno de los tantos abusos de parte de los que ejercen el Poder Ejecutivo  pensando más en su conveniencia que en el Bien Común.

Nuestras legislaciones provincial y municipal debieran precisar  una fecha fija como ocurre en lo nacional. Fecha inalterable y por todos conocida. De esa manera,  partidos políticos, dirigentes y pueblo pueden planificar, organizarse y decidir en un marco  de mayor igualdad de condiciones. Se avanzaría así en un sistema más transparente y equitativo y por eso mismo, más leal. Virtud ésta no demasiado presente en nuestra política, por lo que debemos incorporarla para que las jóvenes generaciones participen  y se comprometan con una política de mayor calidad.

Si a la existencia de una fecha fija, le agregamos que se hagan todas las elecciones en una misma fecha, con boletas únicas y separadas para cada tipo de cargos que se depositen en urnas también distintas; el beneficio es mucho mayor. Ya que se logra un enorme ahorro tanto para el Estado como para los partidos; no se aturde al pueblo con tanta cantidad de elecciones y campañas electorales y se garantiza la autonomía tanto de las provincias como de los municipios al eliminar las “boletas sábanas”.

Hasta el momento ni el gobierno provincial de Poggi, ni las intendencias municipales, especialmente las de San Luis y Villa Mercedes, han dado señal alguna de cuándo se realizarán las elecciones. Se relojean unos a otros, como en una partida de naipes, esperando ver qué jugada viene de la otra parte, para responder según su conveniencia.

Tener legislada una fecha fija o llegado el caso hacer la convocatoria con mucha anticipación, no sólo que sería una muestra de lealtad, sino también del cambio esperado para el tránsito hacia la cultura del encuentro nacional.

Quedan exceptuados de este reclamo los gobiernos nacionales ya que por ley está fijado el último domingo de octubre para las elecciones nacionales y de ahí se calcula el resto del calendario. Si bien no podemos olvidar que en el 2009 la actual Presidenta lo adelantó  abruptamente aprovechando sus mayorías parlamentarias, con excusas baladíes. De donde resulta prudente que se exijan mayorías especiales para cambiar la legislación electoral. La que insisto, no debe estar al servicio de ocasionales mayorías, sino para garantizar el más transparente y justo ejercicio de nuestros derechos ciudadanos.

                                                   SAN LUIS. Abril 28 de 2015

 

 

 

Un pensamiento sobre “¿Y LAS CONVOCATORIAS?”

  1. Cualquier parecido con lo que pasa en la Provincia de Corrientes, no es pura casualidad, es una causalidad común del/los gobiernos de la Provincia de San Luis, Rodríguez Saa y compañía con los del Pacto Liberal-Autonomista y compañía (Partido Nuevo) desde el principio al final del siglo pasado y de la UCR desde el principio de este siglo hasta la fecha. (aclaración, el Peronismo no gobernó esta provincia (lo que no quiere decir que la cosa hubiese cambiado) casi nunca, lo hizo de 1948 a 1955 (7 años) y de 1973 a 1976 (3 años) o sea 10 en 69 años. Solo para decir verdad.

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