Nueva ley de educación

APORTES PARA UNA NUEVA  LEY FEDERAL DE EDUCACION

Documento elaborado por Prof. Luis Alberto Moreno – Director-  para elInstituto para el Modelo Social Cristiano Argentino* IMSCA  *Agosto de 2006

Punto de Partida

Cuando reflexionamos acerca de la actual  Ley Federal de Educación (Ley 24.195) de inmediato recordamos aquello de “por sus frutos conoceréis el árbol”.

Lo que nos hace  evidente  que el árbol no ha sido bueno.

Pero este  árbol que así ha fructificado no es solamente la  Ley 24195. Es ella y todo el marco histórico – social – económico en que se viene desarrollando nuestra Patria,  en la esfera  del modelo liberal (en todas sus variadas expresiones). Modelo en el cual nuestra Patria, junto con toda Latinoamérica tiene un papel secundario, servil a las grandes potencias. Y para garantizar este servilismo, para que se nos pueda dominar más y mejor; la vía más segura es la de destruir la educación.

Si queremos cambiar el rumbo de nuestra historia de dependencia y de colonización pedagógica – cultural, habremos de comenzar por  cambiar sustancialmente nuestro sistema educacional, comenzando por esta ley.

Pero esa será sólo una parte de la tarea. Una nueva  ley puede ayudar y mucho, pero también importa  el marco social,  la conducción del Estado y la participación popular en  una Política de Estado por muchas generaciones.

La educación argentina no mejorará únicamente por la reforma que se le haga a una ley. Un problema tan delicado, importante y con tantas dimensiones debe necesariamente ser encarado de forma integral, sobre sólidas bases ideológicas consensuadas, sobre la continuidad en las acciones de ejecución política y por una conciencia nacional que sostenga, proteja y proyecte le educación integral de todo nuestro pueblo.  La educación podrá así, ser el factor de unidad y  la base de la  construcción  de la Argentina que queremos.

Nuestros fundamentos.

Un concepto central del pensamiento demócrata cristiano es la concepción de la persona humana, mujer y varón, como sujeto protagónico de su propia historia, personal y colectiva. Ser dotado de creatividad, libertad y sociabilidad que crece  en humanidad en el curso de la historia, a partir  de sus capacidades creadora y  transformadora de la realidad. La persona humana, como resultado del proceso de construcción social histórica y – para quienes reconocemos su existencia como ser creado a imagen y semejanza de Dios -, tiene derechos inalienables e imprescriptibles.

Esta  fe en un Dios creador es compartida por la mayoría del pueblo argentino, en distintas expresiones religiosas. Y esa creencia mayoritaria en un destino trascendente debe estar claramente presente en la orientación de los  contenidos de la educación integrándolos armónicamente  con los resultados de la investigación científica. Y con pleno respeto a las minorías.

El derecho a la educación.

Tras la importancia capital del derecho a la vida,  se destaca el de la educación, ya que es el que le permite a la Persona Humana  desarrollar esa capacidad de  crear y transformar para contribuir al logro del Bien Común, de su dignidad y de  la dignidad de las sociedades que integra.

La educación es un derecho cuya  condición de  inalienable e imprescriptible no puede ser menoscaba ni destruida  con materialismo  o pragmatismo alguno.

Y si es un derecho con la fuerza que hemos señalado, es igualmente fuerte el  deber ineludible de parte de las personas, la sociedad y muy especialmente de los gobernantes de garantizarlo en un marco de solidaridad, igualdad y sin asomo  de discriminación alguna.

La educación es derecho y deber, con igual fuerza.

Esta ecuación derecho – debe resolverse en toda la unidad espiritual – material de la  persona humana, en todas las personas y a lo largo de toda la vida. Porque así lo exige la esencia de la dignidad  humana y de la sociedad que integra.

Insistimos en la simultaneidad y fuerza del derecho y del deber, porque entendemos que es  momento que se marque y exija  la obligación de cumplirlos por parte de los responsables.  Obligación cuyo no-cumplimiento debe implicar una sanción para los gobiernos o funcionarios que así actúen; por  impericia, corrupción o indiferencia.

Nos duele vivir en situaciones regionales en que la educación ha sido mancillada como forma de instalar enclaves feudales que convierten a la democracia en una ficción y que se mantienen en el poder – entre otros métodos- con políticas educativas que destruyen a la persona tal como la concebimos.  Si el daño no es mayor se debe exclusivamente a la vocación y al compromiso de los docentes y a que aún subsiste en buena parte de nuestro pueblo el concepto de la educación como medio de realización, de crecimiento y  perfeccionamiento.

Es hora de acabar con  que el pueblo paga las consecuencias de la  inacción o de la inutilidad de sus gobernantes, mientras éstos solucionan todo con un mutis por el foro hasta el  próximo cargo.

Prioridad y planificación.

La ley debe precisar la prioridad sustancial de la educación argentina en todas las esferas de acción gubernamental.

De nada vale la intensidad y la calidad en la acción educativa si la salud, la alimentación, el trabajo, la vivienda, la información, la cultura, etc. no acompañan en la misma medida e intensidad.

El Bien Común exige no sólo la existencia de los bienes, sino y fundamentalmente la obligación de parte del poder político de garantizar que ese bien esté al alcance de todos.

La forma de cumplir ordenadamente esta prioridad  es a través de una planificación integral, en el marco de nuestro sistema federal. Planificación que será nacional, regional y provincial. Integrando armónica y solidariamente a las provincias y que incluya   coordinación,  supervisión, mediación, evaluación y corrección de las acciones. La planificación permitirá el seguimiento integral de las políticas acordadas. También la evaluación de las acciones  gubernamentales.

Estas son  funciones que pueden ser cumplidas por un organismo cuya base sea el actual Consejo Federal de Educación.  Con autoridad para exigir, señalar y eventualmente sancionar. Pero no a los pueblos de las jurisdicciones provinciales, sino a los responsables de los errores.

Propiciamos la existencia de una Defensoría Nacional  de la Educación. Que esté desligada en cada jurisdicción del poder político local. Una  estructura nacional con presencia en cada provincia conforme extensión y población. E integrada a los organismos de planificación.

Estas ideas de un Consejo Federal, de una Defensoría, de planificación, seguimiento y evaluación sistemática y permanente buscan eliminar los vicios que se han desarrollado en nuestra cultura de gobierno.

El país entero deberá ser una escuela. El país entero deberá respetar a la educación, a la actividad misma, a los docentes, a los alumnos.

Integradas todas las políticas para que no falte presupuesto, ni recursos humanos, ni elementos, para que desde la misma escuela  se promuevan  políticas activas  en otros campos; en salud por ejemplo. Para impedir que los valores que se enseñen en la escuela,  sean destruidos o ridiculizados a través de otras actividades, lo que  sólo sirve para hacerle el juego a la destrucción de la conciencia nacional.

El principio de subsidiaridad.

La Democracia Cristiana  entiende que la mejor forma para concretar todas estas ideas y acciones es a través de la educación pública estatal,  gratuita y de la más alta y homogénea calidad. Con la participación de un  subsistema  de gestión privada, en el marco antes expuesto y desalentando cualquier intención de usar a la educación como mera actividad de lucro  económico.

Así,  una nueva ley  debe garantizar la educación común y el derecho de todos a la educación a partir de los principios de gratuidad, accesibilidad, no-exclusión y respeto de la diversidad religiosa o étnica. Siempre dentro del  pluralismo de nuestra  sociedad que da a  los padres el derecho de aspirar para sus  hijos una educación conforme su perspectiva confesional o ideológica.

Cuestiones éstas que deben obligar al Estado Nacional a acudir en auxilio de aquellas jurisdicciones con mayores necesidades o con menores recursos para resolverlas, en  cumplimiento del principio de subsidiaridad. El mismo principio debe aplicarse en el sostén de las escuelas propias de la formación confesional  religiosa  según se reglamente.

La fortaleza del sistema.

El país todo una escuela.

Cada argentino un maestro y un alumno.

La educación argentina será tan buena, como la peor educación provincial. Porque todos los argentinos, provincias y personas formamos un solo cuerpo solidario y armónico. En el reclamo del derecho y en la responsabilidad de cumplir con nuestro deber.

La equidad en el sistema será responsabilidad de nuestros valores al servicio del conjunto,  de nuestras capacidades para hacer todo lo necesario del modo más eficaz y eficiente.

Y así como una nueva ley no garantiza la solución a  los problemas actuales; habrá que estar muy atentos y dispuestos a introducir todos los cambios que la marcha de las acciones vaya aconsejando.

Acciones todas éstas que por  cierto no deben ser encaradas desde la soberbia que suele adentrarse en quienes  gobiernan o legislan.

La futura política educativa que concretemos los argentinos deberá poner a prueba nuestra capacidad de obrar en virtud a nuestros valores morales. Basta ya de un pragmatismo electoral de corto plazo.

Las acciones de una nueva política educativa deben aplicarse en forma homogénea, pero  privilegiando aquellas regiones que vienen mostrando un menor nivel de logros educacionales en su población, conforme al principio de opción preferencial por los pobres que nos anima doctrinariamente.

Financiamiento de la educación.

En este momento  analizamos una nueva Ley Federal de Educación; pero no podemos dejar de señalar que también se requiere revisar la Ley de Financiamiento Educativo (26.075). Fundamentalmente destacamos que no cabe atar el presupuesto de la educación a la variable del PBI. Hacerlo así significa  que cuando el PBI baja,  el presupuesto educativo en el mejor de los casos, se estanca. Es  sabido  que una buena educación es garantía de crecimiento económico a partir del crecimiento integral de las personas en particular y del pueblo en general. La educación rinde frutos tras años de acciones persistentes y coherentes, no sujetas a los frecuentes y turbulentos cambios de la economía.  Y esto es mucho más cierto y valedero para países como el nuestro, con tan  frecuentes agresiones económicas o financieras,  internas o externas.

De ahí que resulte clave alejar a la educación de todo concepto de política económica de cuño neo liberal que la quiera afectar. Y eso debe estar presente en la legislación.

A modo de síntesis y de propuestas:

  1. Establecer  la prioridad sustancial de la educación en nuestra patria, la que deberá ejecutarse a través de una Política de Estado. Se entiende por  Política de Estado a la que surja de  organismos específicos  de planificación, supervisión, etc. Integrados federalmente y además con la participación de los actores y de  expresiones políticas. Las Políticas de Estado deben cumplirse a lo largo de varios períodos de gobierno. Por lo cual quizás se requiera una verdadera concertación nacional para la Educación Argentina.
  2. Cuando decimos prioridad para la educación, queremos decir que la Nación entera debe sentirse convocada a resolver con urgencia todos los problemas que se presenten en cualquier lugar del territorio nacional. Al decir prioridad para la educación, estamos diciendo edificios, bibliotecas, materiales, tecnología, personal, etc. en  la calidad y cantidad acordes a la época y a las necesidades.
  3. Política de Estado quiere decir también garantizar unidad de concepción y de ejecución de las políticas, que se fijarán a través de un organismo federal, Consejo Federal de Educación,  con capacidad de planificar, evaluar, asesorar, sancionar, etc. Sus  disposiciones deben ser obligatorias.
  4. En lo formal deberá incrementarse la cantidad de años de  educación obligatoria, con una estructura  sencilla, ágil y común,  respetando rasgos regionales y  favoreciendo la movilidad horizontal y vertical.
  5. La educación deberá sostenerse en una visión trascendente de la vida humana hacia su Creador, en armonía con la ciencia y con quienes no comparten esa visión.
  6. La persona humana es la medida de todas las cosas. La promoción de sus capacidades y el garantizar que alcance el máximo nivel de dignidad tanto en lo individual como en lo social serán los pilares de la construcción de una sociedad humanista y justa.
  7. Se educará  a toda la persona, en todas las personas y a lo largo de todo el tiempo. Para lo cual deberá acudirse al fortalecimiento del sistema educativo,  al uso de formas alternativas de educación y  a todos los nuevos recursos y posibilidades que nos ofrezca  la ciencia,   como un aspecto central de las acciones a cumplir.
  8. Crear la figura del delito de inacción educativa para que los gobernantes o funcionarios responsables de  errores, omisiones,  etc. tengan una  sanción acorde.
  9. Crear una Defensoría  Nacional de la Educación que contribuya al conocimiento inmediato de los problemas, fallas y necesidades que plantee la puesta en práctica  de las políticas educativas.  Que sea de jurisdicción nacional, representada en todas las provincias conforme su extensión y habitantes, y fuera de las posibilidades de contralor de parte del poder político de las jurisdicciones.

10.  El Estado Nacional acudirá en ayuda a las jurisdicciones provinciales con dificultades para sostener su acción educativa dentro de los parámetros que se hayan aceptado.

11.  Los  Estados  Nacional y Provinciales,  acudirán en ayuda subsidiaria a sostener a las distintas comunidades que deseen dar a sus hijos una formación conforme sus propias creencias.

12.  Planificar la política educacional en todas  sus dimensiones, es garantizar la ecuanimidad en todo el territorio nacional.-

13.  Organizar los contenidos de la educación con criterios de respeto a lo regional y de integración nacional, sin perder una cosmovisión con particular referencia la problemática latinoamericana.

14.  Por la ya expresada centralidad de la persona humana deberá dignificarse a la profesión docente, de modo tal que tenga la jerarquía social y económica que nuestra Patria necesita de sus docentes.  Lo que surgirá de una creciente exigencia y facilitación de la formación profesional de la docencia. La que deberá tener participación creciente de las universidades y  acceso al posgrado. Y el  debido  reconocimiento salarial.

15.  Debe planificarse para que en forma progresiva y en un tiempo no muy lejano  la docencia pueda ejercerse con exclusividad, eliminando todas las deformaciones actuales que quitan tiempo, tranquilidad y dedicación a esta tarea.

16.  Tenemos el pleno convencimiento de que sin docentes bien formados y bien remunerados no será posible concretar ninguna política educativa. La dignificación de la profesión docente y su permanente perfeccionamiento deben estar indisolublemente unidas y son las bases insoslayables de cualquier política educativa transformadora de la actual realidad nacional.

17.  La capitación docente debe realizarse por fuera de los vicios ya  conocidos y que han terminado por desvirtuarla, hasta llegar a casos extremos de ser lucro por un lado y  mera acumulación de certificados por otra. Las instituciones que intervengan en la formación, capacitación y especialización de los docentes deben necesariamente estar acreditadas y evaluadas por organismos específicos.

18.  Deberá fijarse una política escalonada hasta alcanzar una relación óptima docente – alumnos, la que rondará alrededor de un docente cada 25 o 30 alumnos.

19.  Se requiere también una legislación laboral común, también respetando lo propio de cada provincia. Esa legislación debe garantizar la misma base salarial docente, cualquiera sea su encuadre laboral.

20.  El sistema jubilatorio de los docentes necesariamente debe tener presente y resolver el desgaste físico y psíquico que produce el ejercicio de la profesión y prever regímenes distintos y específicos según la tarea que se cumpla. El actual sistema contribuye también al deterioro de la calidad de la educación.

21.  Asimismo no se puede ignorar la carencia en que viven gran parte de nuestras familias, por lo que deberá asegurarse en otras acciones políticas paralelas,  la alimentación, la salud, la alimentación, el vestido y la provisión de útiles a la población estudiantil. Suplir las carencias laborales de la familia con un amplio y variado sistema de becas. Sin lo cual, no será posible hablar de equidad en la educación nacional.

22.  La escuela puede ser empleada como centro de promoción de muchas actividades en procura de solucionar otros problemas, porque es un lugar de concentración social. Pero debe  liberarse a los docentes de obligaciones que no le son propias, como las de contención familiar, asistencia de salud, servicio de alimentación, control de violencia o de abusos,  etc.

23.  Son muchas  las actuales fallas en la formación de nuestros alumnos. Además de las originadas en las fuertes carencias materiales, hay otras propias de la enseñanza – aprendizaje.  Como lo son por ejemplo, el dominio de la lecto -escritura y de la matemática. Las que debieran  tener un peso notoriamente mayor en la educación primaria, como forma de garantizar el posterior acceso  a cualquier otra ciencia o conocimiento, como a las mismas relaciones humanas y sociales.

24.  Debe garantizarse la existencia y funcionamiento de buenas bibliotecas escolares con apoyo informático.

25.  Debe establecerse una base de contenidos comunes a toda las jurisdicciones, las que a su vez podrán agregar contenidos sobre la base de las características socio – económico – culturales propias de la región y de sus necesidades. Todos nuestros estudiantes deben integrar sus estudios y actividades  con la totalidad del país, rompiendo la tendencia a compartimentos estancos y a regionalismos egoístas que no pocas veces originan violencia o discriminación.

26.  La actividad deportiva y la artística deben recorrer caminos comunes  con la educación. No como un contenido más, sino como expresión del concepto de educar a toda la persona  en todas las personas;  evitando también aquí el caer en compartimentos estancos y hasta reñidos entre sí.

27.  Una preocupación central será la superación de todo contenido sexista y de todo aquello   que favorezca el prejuicio y la discriminación racial, social, política, cultural, por discapacidad, edad, enfermedad, trabajo o por la condición de migrante o extranjero.

28.  Como en muchos otros campos de la vida nacional, en lo  educacional debe tenerse muy presente el concepto de la opción preferencial por los pobres. Ya que es en ellos en donde más nos duele esta realidad educativa, porque son muchos nuestros hermanos argentinos con  pocas posibilidades de superar o de resolver por sí mismos sus limitaciones o carencias en esta actualidad educativa.

29.  De ahí que insistamos en que se incrementen las escuelas albergues o de doble jornada, necesarias en situaciones extremas o muy especiales: Sin que ello se traduzca en daño a la  integración familiar.

30.  Se necesitan políticas activas muy firmes para garantizar la asistencia a la escuela de todo el grupo de edad que corresponda, doblegando todas aquellas vallas mentales, personales, laborales, etc. que impidan de algún modo la asistencia a la escuela.  Acciones  políticas que den solución a la multiplicidad de problemas que afecten el cumplimiento de la obligatoriedad escolar y de la plena satisfacción del derecho a estudiar.

31.  Se crearán  equipos profesionales de la salud y del trabajo social para que atiendan específicamente por escuela o por grupo de ellas, para detectar, atender y solucionar la variada problemática que puede afectar la actividad educativa.

32.  Y si se ha señalado con alguna insistencia la prioridad, la obligatoriedad, la sanción y hasta el delito por inacción educativa, es por la importancia de la educación para nuestra concepción del mundo, de la persona humana y de la sociedad. Y porque está dicho ya que cuando se quiere destruir o dominar a un pueblo, es más efectivo,  económico y duradero  hacerlo por la vía de la destrucción o manipulación de su educación. Y no podemos permitir que esas conductas subsistan  como si nada.

33.  Se impone también que todas las estructuras y actividades de la sociedad argentina estén al servicio de la política educativa.  A diario vemos cómo el esfuerzo de la familia y los  docentes se pierde por la grosería, la chabacanería, el  irrespeto o la dolorosa exposición de disvalores por distintos medios con llegada a nuestros niños y jóvenes.

34.  Deberá fijarse un plan nacional que avance en la des – burocratización y la des – partidización de todo el sistema educativo.

35.  A riesgo de ser repetitivo, debemos señalar que en cada oportunidad que señalamos acciones desde organismos nacionales, estamos hablando de organismos integrados federalmente, respetuosos de ese  federalismo, pero  con autoridad.

 

Finalmente.

Como ciudadanos comprometidos con nuestra Patria a través de la actividad política partidaria, nos sentimos  intensamente convocados a participar en una etapa clave para nuestro futuro, como lo es el revisar nuestra legislación educativa y participar en todas las acciones que en ese sentido se cumplan.

Nos permitimos insistir en que no se caiga en la tentación de aprobar sin escuchar, sin analizar, sin evaluar,  sin efectuar las necesarias y fundamentales acciones de crítica y autocrítica.

Necesitamos ahora y quizás como nunca antes, actuar estrictamente  conforme a  valores;  con toda la fuerza de nuestras convicciones y con nuestra mejor creatividad.

Cuando nos convoca la educación, nos convoca el futuro de la Patria. Y allí estaremos.

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