Día Domingo

Buena parte de  la política menemista aún está vigente,  haciendo daño  y hasta  habiendo ingresado a nuestra  cultura. Todo comenzó cuando Menem se abraza al liberalismo para conseguir más poder por más tiempo. Ahí fue cuando desreguló todas las actividades económicas,  junto  con Cavallo, por el Decreto 2284/91 luego ratificado por el Congreso Nacional, con apoyo de una amplia mayoría de legisladores nacionales.  Ese decreto avanzó en la destrucción del trabajo argentino, creando de hecho una semana laboral de siete días, abandonando la legislación de 48 horas semanales con descanso dominical. Esa desregulación comenzó  en los supermercados y shoppings, para luego afectar a casi todas las empresas.

Se dijo que así habría más empleo. Pero no. Las grandes empresas  ampliaron el horario de sus empleados, sobre explotándolos laboralmente; sin crear más empleo.  Se acabó el límite horario diario y el descanso dominical, sin que esto se remunerara conforme a ley, las horas extras son un recuerdo lejano, hay trabajo en negro o disfrazado en cooperativas. Las quejas de los empleados se responden con aquello de: Lo toma o lo deja. Afuera tengo cientos que esperan trabajo.

Los gobiernos provinciales de la época menemista no defendieron ni al trabajo ni al trabajador, partícipes de la desregulación, cómplices de las grandes empresas, casi todas de capital extranjero. Las Direcciones de Trabajo se redujeron a la mínima expresión, sin personal y sin directivas de proteger al más débil. Las pequeñas y medianas empresas  no pudieron enfrentar los costos de una jornada laboral así extendida y al quedar desprotegidas cerraron por miles o se doblegaron.

Así fue como la actividad comercial  gracias a la desregulación quedó presa de los grandes  capitales que son quienes regulan todo. Porque la economía se regula siempre en todo el mundo: o  lo hace el Estado o lo hacen los grandes  capitales. Aquí lo hicieron, desde las grandes ciudades,  las empresas y la banca  extranjera a las que Menem les abrió las puertas incondicionalmente. El trabajo argentino quedó gravemente herido y aún sigue  así. Porque otros nos hacen  hacer, lo que a ellos les conviene.

Hoy, en el mundo entero rige la política de incrementar el descanso y el tiempo libre  en favor de las personas y la familia. Paralelamente se disminuye la jornada laboral para aumentar el empleo real y de calidad.  Aquí no, se explota más al trabajador, se le quita el tiempo-espacio necesario para la recreación, el crecimiento espiritual e intelectual. Actividades que  se han cumplen mayoritariamente en domingo y con la familia.

No todo es fomentar el consumismo alienante con que nos bombardean desde el mundo publicitario. Forma de vida que es responsable de buena parte del malestar social, la competencia cruel, el crimen, las adicciones.

Queremos vivir sin caer en estas trampas del liberalismo que se orientan nítidamente a explotar a quien trabaja y a romper la vida en familia, el compartir la fe,  la mesa, el juego, el paseo, el  estudio, al menos en un día completo como forma de fortalecer el núcleo de esta sociedad nuestra.

El lado religioso

Y una cuestión más que viene del campo de nuestras creencias. Para la mayoría católica del país, el domingo es el DIES DOMINI,  el día del Señor, “ la Pascua Semanal en que se celebra la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte”. De ser el día del Señor, pasó a ser parte del “fin de semana”, bocado apetecible del consumismo. Y esta desregulación regulada por las grandes empresas,  rompe  este fundamento cristiano católico.

Nuestras leyes prevén y está bien que así sea,  el respeto a los preceptos religiosos de otras creencias, la judía, la musulmana, y de otras expresiones cristianas; facilitando las exigencias de  inactividades semanales que esas religiones  poseen.. Hasta se permite el no respeto a nuestros símbolos patrios, propio de un credo religioso. Pero el católico encuentra fuertes trabas en cumplir con su DIES DOMINI y que no es sólo asistir a la misa semanal.

Y así se nos diluyen los valores, abriendo las puertas al imperio del dinero y del poder, disgregando la familia,  sus vínculos y su capacidad de resolver los problemas de la vida con  el compartir, el dialogar, el acompañarse, con el  tiempo necesario para que el amor se realice.

Los argentinos  debemos  reconstruir la familia,  recuperar la capacidad reguladora de la vida social desde nuestras creencias y tradiciones y dejar de entregarnos mansamente a un pensamiento único y ajeno. Y eso se hace con una legislación equitativa hecha por legisladores que piensen creativa y críticamente, no obedientes levanta manos.

A los  Empleados de Comercio, mayoritarias víctimas de la desaparición del descanso dominical, en su día.

SAN LUIS. Setiembre 26 de 2.005

Un pensamiento sobre “Día Domingo”

  1. me parece bien… el tema de los horarios y los dias de trabajo…
    por lo general 9 hs se trabaja mas media hora para salir..
    lo q estan en blanco los empleados de comercio los sindicatos cobran su parte pero los empleados no reciben ningun beneficio..
    se deberia cambiar los horarios..6 horas de corrido y listo.. caso de los super.. los otros rubros algo parecido…
    es gran tema para debatir..
    tuve un trabajo admnistrativo de 6hs $3000
    luego un trabajo de 9 hs $3500… es muy injusto…
    las municipalidades no le importa nada a q hora es el cierre de los locales…

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